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En el marco del día mundial de la Seguridad y Salud en el trabajo

Resguardemos los derechos de los y las jóvenes trabajadoras con mejores medidas de seguridad y salud en el trabajo

Desde el año 2003 y por iniciativa de la Organización Internacional del Trabajo se celebra cada 28 de abril el Día Mundial de la Seguridad y Salud en el Trabajo. El propósito de esta fecha es generar conciencia internacional sobre la magnitud y gravedad de los accidentes, lesiones y enfermedades que pueden ocurrir por la naturaleza o condición de las actividades contempladas en el trabajo y que ponen en riesgo el trabajo decente. Este año 2017 el tema de sensibilización es “Optimizar la compilación y el uso de los datos sobre Seguridad y Salud en el Trabajo (SST)”.

Al respecto, es importante destacar que si los países y empresas mejoran sus sistemas de registro y notificación de trabajadores y accidentes, hacen uso de datos fiables para la medición de las tasas de frecuencia de lesiones ocupacionales e incrementan su capacidad de recopilación de información; se podrá crear espacios de trabajo más seguros para el trabajo adolescente protegido y prevenir el trabajo infantil.

Algunas industrias son por su naturaleza o condición más peligrosas que otras; en el caso del trabajo infantil, ambas variables suponen un problema. En América Latina, 9.6 millones de niños y niñas se encuentran realizando trabajos peligrosos en sectores como la agricultura, la minería, la manufactura, la construcción, el servicio doméstico, entre otros. A diferencia de los adultos, los niños, niñas y adolescentes son mucho más vulnerables a estos ambientes.

La Meta 8.8 de la Agenda 2030 remarca la necesidad de proteger los derechos laborales y promover un entorno de trabajo seguro y protegido para todos los trabajadores, esto incluye a los y las adolecentes que cumplen con la edad mínima de admisión al empleo y a los que ya se encuentran insertados en el mundo laboral.

El trabajo adolescente protegido es definido por cada país según su legislación y bajo criterios que este considere pertinentes; de esta manera, en América Latina y el Caribe, un adolescente entre los 14 y 16 años puede recibir una autorización legal de trabajo, siempre y cuando se cumpla también con ciertos requisitos de seguridad y salud y las actividades no sean consideradas dentro del listado de trabajo infantil peligroso.

Por ello, si mejoramos y reforzamos los procesos de fiscalización laboral en el ámbito de la seguridad y salud en el trabajo ayudaremos a reducir los casos de trabajo adolescente peligroso y podremos alcanzar también la Meta 8.7 sobre poner final trabajo infantil. 

Generar una cultura de prevención en seguridad y salud en el trabajo a través de la elaboración de políticas y programas a nivel nacional, internacional y empresarial, que incluyan, además, un enfoque preventivo del trabajo infantil colaborará con la reducción del número de muertes y accidentes de todos y todas las trabajadoras, y a mejorar la calidad de vida de las personas en el ambiente laboral, impulsando así el trabajo decente en el mundo.

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