Día Internacional del Migrante

Los flujos migratorios en las Américas presentan una alta participación de niños, niñas y adolescentes, que en muchos casos no viajan acompañados por personas adultas que puedan brindarles asistencia y protección. Esta dinámica ha sido asociada a diferentes causas: búsqueda de mejores oportunidades, mejora del nivel de ingresos, emular a familiares que ya han migrado o huir de la violencia familiar, en sus comunidades o países de origen.

La pandemia ha provocado que niños, niñas y adolescentes migrantes no acompañados corran mayores riesgos de ser víctimas de trabajo infantil, trata y explotación. Los movimientos migratorios de este grupo se inscriben muchas veces en condiciones inseguras, sobre todo cuando las condiciones para migrar no se dan de manera regular.

El trabajo infantil en la región se caracteriza por ser peligroso (75%) e informal (90%), en su mayoría son adolescentes entre los 12 y 17 años, más de la mitad se encuentra en el sector agrícola, predomina el trabajo familiar no remunerado y se invisibiliza a las niñas y adolescentes mujeres. 

En la ruta migratoria ocurre incluso que niños, niñas y adolescentes que antes no estaban involucrados en trabajo infantil se ven obligados a trabajar por falta de medios durante la experiencia en la ruta. Algunos tienen salarios más bajos, jornadas extensas, una trayectoria educativa intermitente y un mayor índice de mortalidad.

Ante este contexto, es necesario continuar profundizando en el conocimiento de las motivaciones que empujan a la población infantil y juvenil a emigrar, en el impacto de dicha migración en las comunidades de origen y de destino, y en las necesidades de protección y asistencia de esa población migrante y refugiada. También es necesario profundizar en el análisis de los retos que enfrentan los Estados de origen, tránsito y destino que han sido agravados por la pandemia de la COVID-19.

En el marco del Día Internacional del Migrante, renovemos nuestro compromiso con una migración segura, ordenada y regular, digna para todos y todas. Trabajemos de manera articulada para visibilizar el trabajo infantil en las políticas migratorias, abordar las peores formas de trabajo infantil asociadas a la migración, la realidad del trabajo infantil en poblaciones vulnerables, como las indígenas o afrodescendientes, durante flujos migratorios asociados a la agricultura y en cómo asegurar la identificación y referenciación de niños, niñas y adolescentes trabajadores migrantes.

Ver aquí 10 recomendaciones de política pública vinculadas al trabajo infantil y la migración.