Día Mundial de los Refugiados

A finales de 2019 ACNUR alertó del creciente número de solicitudes de asilo en los países de la región, sobre todo como consecuencia de la situación en Venezuela, Centroamérica y Nicaragua. Esto llevó a declarar que los sistemas de asilo de América Latina y el Caribe habían llegado al máximo de su capacidad.

Antes de la pandemia, muchas personas refugiadas, solas o en familia, ya enfrentaban situaciones de precariedad, como el hacinamiento y un limitado acceso a servicios sanitarios. Esto, sumado a la falta de medios para proteger su salud, alimentarse y mantenerse en confinamiento seguro para prevenir el contagio, ha incrementado sus dificultades y, en algunos casos, ha vuelto insostenible su permanencia en los lugares de acogida.

A una parte de quienes decidieron retornar a sus países de origen al comienzo de la pandemia, el cierre de fronteras les dejó varados y se redujo su posibilidad de retorno inmediato, agravando la situación de las familias refugiadas y migrantes, que se ven además expuestas a un contagio masivo.

A todo ello debemos agregar algunas manifestaciones de violencia y de discriminación de las que han sido víctimas, tanto en los países de acogida como en los de origen, debido al miedo al contagio.

En este sentido, con la crisis sanitaria mundial por la COVID-19, se ha profundizado la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran las familias refugiadas y migrantes, por lo que también se ve agravada la situación de niños, niñas y adolescentes que las integran.

Toda esta coyuntura de crisis representa un doble riesgo para niños, niñas y adolescentes migrantes y refugiados. Además del riesgo de contagio del virus, las consecuencias económicas y sociales de la pandemia, así como los factores de desigualdad preexistentes, ponen en peligro la seguridad y la protección integral de las personas menores de edad.

En este contexto, el trabajo infantil surge como un riesgo adicional, ya que las familias podrían recurrir a este como estrategia de para intentar paliar los impactos económicos de la pandemia. El trabajo infantil podría darse tanto durante el tránsito, como en los países de origen y de acogida en la etapa de recuperación de la crisis.

En el Día Mundial de los Refugiados, se hace un llamado en la región a incluir en las estrategias post crisis un enfoque de derechos que aborde también los riesgos de la pandemia en el desarrollo de niños, niñas y adolescentes, en especial de quienes están en mayor vulnerabilidad, como refugiados y migrantes, con el fin de fortalecer la protección a la infancia.